Un día en el súper….una trampa para el inconsciente

Por: jue 24 de noviembre de 2011

Me despierto el sábado por la mañana pensando… hoy iré a hacer la compra. Tengo la nevera completamente vacía y además esta noche tengo que preparar una cena en mi casa. Me dispongo a hacer la lista pero, bah! ¿para qué?.                                                                

Una vez en la calle me pregunto ¿porqué no cojo el coche y así no voy cargada? Voy dirección al centro comercial donde a parte del supermercado también tiene tiendas de todo tipo. Una vez allí me cuesta mil demonios estacionar, ¿qué pasa que hoy viene todo el mundo? si solo venía para cuatro cosillas para la cena, pero me ha costado tanto encontrar sitio que me parece que de paso estaré más tiempo y así veo algo de ropa y aprovecho el viaje.

Voy en busca de un carrito, ¡madre mía cada vez los hacen más grandes!, la verdad que el tamaño importa porque cuanto más grande es el carrito, más me animo a comprar y acabo por llenarlo.

Son aproximadamente las 11:00 a.m. entro en el local y hay poca gente y una música pausada que me adormece, la cual hace que vaya con más calma. Me llama la atención porque estoy acostumbrada a venir a última hora lleno de gente y con una música movida que me hace ir con prisas.                   

 A ver…. Vamos a empezar por lo básico; pan, huevos, carne, se encuentran al fondo del todo del establecimiento, bueno… por el camino puede que me lleve alguna cosa que me llame la atención.

Una vez comprado el pan y los huevos llego a la carnicería y me quedo mirando a ver qué carne de ternera me gusta más, mmmm…. después de unos segundos lo tengo claro, me dirijo al carnicero- quiero esa! esa que está bajo la luz blanca, ¿tiene mejor color no? se ve más apetecible.

Ay! que no se me olvide el café! Si es que tengo unos amigos adictos a la cafeína.  Me fijo entonces en los envases a granel, me ahorraré dinerito porque parece que hay mayor cantidad de café, ¿verdad?

¿Qué más qué más? el vino!!!  Que sería de una cena si un vinito para hacerla más amena! Voy a la zona de vinos la cual simula una auténtica bodega, dándole un toque tan íntimo, ¡me encanta!

Bueno, bueno ¡¡¡¡el poossstre!!! Voy a ver si quedan tartas de arándanos de esas que tanto nos gusta a todos. Busco por un congelador gigante en el que me bombardean mil frases tipo;  “0% materia grasa”, “100%  diet “, “50% bajo en grasas”, “con todo el sabor y la mitad de calorías” ¡¡¡¡Dios mío!!!! Con tanto porcentaje y  tanta caloría para arriba y para abajo, ¡¡¡ya no sé ni de que quería la tarta!!!

Doy alguna que otra vuelta más para coger cuatro cosillas que me faltan, pero tardo un buen rato porque a veces cambian las cosas de sitio y doy más vueltas que un tonto hasta llegar a lo que busco y cuando me doy cuenta he cogido de más, pero bueno…

Una vez tengo todo para la cena me doy una vuelta por la zona de cosméticos; me hace falta un maquillaje, ¿¿pero cual?? estoy un rato ojeando aquí y allá y me fijo en un cartel donde una actriz famosa ya algo madurita presenta un maquillaje novedoso que parece tener mil ventajas sobre los otros, de repente en un impulso irrefrenable el maquillaje va directo al carro! Si esta mujer con la edad que tiene está estupenda… a mi me tiene que quedar bien seguro!

Creo que ya lo tengo todo, me dirijo hacia la caja….menuda cola! Me voy distrayendo con cosas que hay en los estantes y compro algunos productos que están más caros que los que hay dentro, pero ahora no voy a volver, ya que estoy aquí…a ver; una caja de chicles, mira! la revista que me gusta, pilas pilas que ya no me quedan!

Contenta de haber hecho mi compra y ya algo cansada decido no ir a ver ropa! Madre mía!! que tarde se me ha hecho…. me vuelvo para casa y pienso- ya ves tú estos expertos que dicen que es bueno hacer una lista de la compra para no gastar tanto! ¡Que las tiendas juegan con nuestro inconsciente! Cuanta tontería, venga hombre…. ¿A mí me van a engañar?