Mi vida en minutos

Por: mar 13 de diciembre de 2011

Si lee este artículo y se siente reflejado, amigo… es usted una persona estresada o esta a expensas de serlo.

 

Son las siete de la mañana y las sábanas se me pegan en la cara, no hay manera de poder levantarse, cinco minutos más, por favor!!!!!!!. El despertador después de quince minutos, ya no te da más tregua. Me levanto resignada hacia la ducha, eso ya son mínimo diez-quince minutos (aquí cada cual lo que se recree), debido al retraso en la cama, me queda el tiempo justo para vestirme lo cual son cinco-diez minutos más (no quiero ni contarte si eres mujer y no sabes que ponerte). Lógicamente tengo hambre, pero esto equivale diez minutos para desayunar y no me lo puedo permitir si quiero llegar al trabajo a las 8:30 a.m.

 

Cojo el coche y tardo una media de veinte minutos, eso sin contar que haya tráfico a lo cual le sumas diez minutos extra. La tensión empieza de buena mañana. Y Dios nos libre que no haya ningún estupendo conductor que te dé un saludete con su simpático sonido de claxon.

 

Llego al trabajo como puedo y con una pila de papeles en la mesa hasta el techo, tengo que acabarlo como sea, pero claro el teléfono suena sin parar y si no es el señor Domínguez, es mi compañera Marta o algún cliente pesado que todos tenemos.

 

Cuando decido mirar qué hora es, son ya las 11:00 y mis tripas rugen cual león de la selva, (hay que recordar que los minutos del desayuno fueron sustituidos por los de la ducha). Me tomo mis diez minutos de descanso (gracias al convenio por permitirme este regalo!!) voy corriendo al bar de la esquina y pido un café para llevar (que privilegio sería ese de PARAR y tomar un café en la cafetería). De nuevo entro en la oficina. Y mi queridísima montañita de papeles sigue allí esperándome, que feliz soy!

 

POR FIN ACABO DE TRABAJAR!!! Y aunque mi horario es de ocho a tres, siempre me gusta estar una horita más acabando cosas.

De vuelta en el coche, recuerdo que tengo que ir al supermercado a hacer mi compra semanal, después de veinticinco minutos acabo y voy hacia casa.

 

Con un hambre atroz pienso -¿me hago una rica comida sana y nutritiva?. Ni pensarlo eso supondrían treinta minutos mínimo y son las cuatro de la tarde y… ¡AÚN NO HE COMIDO!. Finalmente me preparo un triste bocadillo, cojo unas papas y me abro una coca-cola. Y de postre otro café, ya que a las 5 tengo que ir a clases de inglés y quiero estar despejada.

 

Una vez en clase abro la puerta del aula y la profesora intenta disimular con una sonrisa la mueca de horror al ver mi cara. Después de mi fluidez verbal (pues mi cabeza a estas horas no puede pensar en castellano como para hacerlo en otro idioma). Por fin son las 19:00 y acabo mi clase.

 

Me voy corriendo al gimnasio ya que soy una persona deportista. Pero éste está a la otra punta de la ciudad y por no estar tres horas buscando aparcadero creo que es mejor ir caminando (repito creo!).  Como mi tiempo ES LIMITADO, en una hora y cuarto (ducha de después incluida) acabo mis ejercicios diarios.

 

Arrastrándome por el suelo consigo llegar casa, la cual más que una casa parece una pocilga. Y claro no puedo dejarlo así y me pongo arreglarla. Esto me lleva una hora aproximadamente.

Muerta en el sofá intento descansar mientras adelanto unas cosas de la oficina, ¡con esto de internet no hay excusa para trabajar un poquito más!

 

SON LAS 23:00 PM! Y no he cenado ¿me preparo algo? ¿pero qué? Eso son diez minutos ¡¡¡Y NO PUEDO NI MOVER UNA PESTAÑA!!!! ¿sándwich? (mi dieta es la mejor). En ese momento recuerdo que hoy anunciaban una buena película Voy a verla aunque ya ha empezada claro. A la 1 am me despierto en el sofá viendo los letreros del final. Me voy a dormir, calculo mis horas de descanso ¿cuántas? seis horas… (eso de ocho es para señoritos).

 

Sueño con minutos, inglés, gimnasio! Pipipi! Empieza la cuenta atrás para pasarte el día  contando minutos y me pregunto- ¿Los días no podrían ser de treinta horas para poder hacerlo todo?

 

Pues bien amigo al leer el texto usted ha pensado:

1.       Que  agobio contando minutos por aquí y por allá.

2.       ¿Eso es todo? tú no sabes que es estar estresado/a!

3.       Le suena a chino todo esto, entonces es una persona feliz alejada del estrés. En ese caso, envíe sus consejos a mi dirección de correo, ¡Gracias!