Las mujeres, los hombres y el sexo

Por: vie 6 de enero de 2012

“Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” diría John Gray, autor de ese libro.

 

Este tema puede ser motivo de enfados, divorcios o, si se toma con filosofía, de risas. Y es que, cuando se trata de sexo, hombres y mujeres somos totalmente diferentes.

 

Para que una mujer quiera tener sexo una lista de preguntas pasan primero por su cabeza:

 

Si es soltera:

-       ¿Será soltero de verdad o me estará mintiendo?

-       ¿Voy depilada?

-       ¿Qué braguitas llevo hoy puestas?

-       ¿Llevará preservativos?

 

Si es casada:

-       ¿Ya hace 2 semanas que no lo hacemos? Esta bieeeen…hoy toca.

-       ¿Tengo algo que hacer mañana? No puedo acostarme muy tarde…

-       ¿Estoy depilada? No, pero no importa.

 

Con un hombre es mucho más simple el tema, ni si quiera piensan, afirman directamente:

- Hoy hay sexo.

Esa es la pregunta, sea soltero o casado, aunque no se les cumpla el 99% de las veces…

 

 

Cuando una mujer piensa en sexo se lo imagina como en las películas; luz tenue, un lugar romántico, un hombre caballeroso y a la vez con un atractivo irresistible, música de fondo y con un desayuno en la cama para el día siguiente.

 

Cuando un hombre piensa en sexo, bueno…piensa en sexo. Y punto.

 

Es como los calzones. ¿Alguna vez han visto a un hombre preocuparse por qué tipo de calzones va a llevar? ¡Su madre se los ha comprado toda la vida!!!!! Y cuando se casan:

-       “Cariño, no tengo calzones, cómprame un par”,

-       “¿De qué tipo mi amor?

-       De los que sean

 

¿Alguna vez haría eso una mujer? No, claro que no. Nos vamos a varias tiendas, vemos todo tipo de formas, colores y cortes, intentamos encontrar algo de lo más femenino, sexy y que nos siente fenomenal.

Y encima luego cuando te esmeras en estar monísima para esa noche de sexo romántica y maravillosa, le preguntas a tu pareja “¿te gusta lo que llevo puesto esta noche?” “Si, si, muy bonito…pero quítatelo ya que luego te entra sueño…”

 

Si una mujer está estresada, preocupada, con sueño, con cosas pendientes en la cabeza, o acaba de discutir con su pareja, no hay forma de que quiera sexo.

¿Y el hombre? El está preparado siempre, y todo lo demás, excusas de mujeres. Es por eso, que para que ellos nos comprendan y entiendan que no siempre tenemos ganas, hay que hablarles en su idioma, el marciano!