La adicción a los Reality Shows

Por: mié 1 de febrero de 2012

Hay algo en los Reality TV shows que nos engancha.

El drama y la crueldad que muchas veces son totalmente reales y que no podemos dejar de ver.

 

Si eres de los que ve The Bachelorette, Keeping Up With the Kardashians (y el resto de las Kardashians), Jersey Shore, American Idol o Big Brother, entre otros, no te has preguntado alguna vez ¿Qué es lo que me hace querer verlo una y otra vez?

 

Desde el lado psicológico, los realitys son algo más que un entretenimiento sin esfuerzo. Nos golpean en nuestras necesidades psicológicas más básicas; la necesidad de sentir que conectamos con otros, la necesidad de sentirnos bien con nosotros mismos y de entender la dinámica de la sociedad.

 

La necesidad de ‘pertenecer’ es fundamental en la naturaleza humana para no sentirnos solos. Los reality nos proveen de esa sensación.

En particular, el rechazo y otras formas de humillación son situaciones comunes en diferentes shows. Estas cosas les pasan a todos (incluso a los seguros de si mismos y a los atractivos).

 

Son sentimientos comunes en la mayoría de la gente por lo que hacen que no nos sintamos solos, lo cual nos reconforta y nos hace ser más compasivos con el resto de la gente y con nosotros mismos.

 

Incluso podemos llegar a inspirarnos en gente que ha superado obstáculos y ha arreglado sus problemas, dándonos esperanza y motivándonos a mejorar.

 

Por otro lado, no tan noble, los realitys pueden hacernos sentir mejor porque lo que vemos nos hace pensar que no estamos tan mal y que hay gente más jodida que nosotros. Llegamos a pensar, “mínimo yo no soy tan patético…”

 

Este tipo de comparaciones hacen que nos sintamos bien y de mejor humor por un tiempo, aunque a veces puede llegarse a desarrollar una actitud demasiado pasiva y contraproducente a largo plazo.

 

Además, hay que admitir que siempre se aprende algo de los reality shows, al fin y al cabo, es algo parecido al vicio por los chismes o a observar fascinados como pelea una pareja en público: estamos programados para observar nuestro entorno social y aprender sobre cómo funciona, con el objetivo de tener más herramientas para sobrevivir en nuestro propio mundo.

 

Así que la próxima vez que estés atrapad@ viendo un reality, sabrás que hay una razón por la cual eres adicto a ese programa. Porque a veces no te lleva a sentirte bien contigo mismo o a enseñarte algo bueno.

 

Recuerda que siempre tendrás el control para apagar la tele y ocuparte de tu propia vida.

italinosConocenos