Alberto Benitta pone a prueba su valor
Por tradición, las fiestas decembrinas están llenas de alegría y regocijo; son el momento ideal para reconciliarse con la vida y con los seres queridos.
Pero la Navidad y el Año también son momento de poner a prueba el valor y la fe.
Esto le sucedió a Alberto Benitta, el cantante, actor y conductor regiomontano que durante Nochebuena vivió quizá el momento más amargo de su vida: su madre fue sometida a una operación a corazón abierto.
"Nunca había orado tanto en mi vida", revela Alberto, "le pedí a Dios con toda mi fe, con todo mi corazón, y el Señor me escuchó a mí y a tanta gente que también rezó por a salud de mi mamá".
Este suceso puso fin a una serie de acontecimientos positivos que el artista había vivido en días previos: Acudió a la boda de Gloria Trevi, donde fue acompañante de Lucía Méndez con quien lo une una amistad de casi tres décadas, su carrera como conductor se afianzó al participar en la posada navideña del DIF estatal y con su programa matutino de televisión, además de estar a punto de concretar varios proyectos que darán continuidad a su carrera como cantante.
"Todo iba bien, pero el domingo 20 de diciembre despierto con la nada agradable noticia de que mi mamá enfermó repentinamente.
La llevo a Urgencias del hospital y los primeros análisis revelan que sufrió principios de un infarto cardiaco.
Fue uno de los momentos más duros que he vivido.
"Luego, llegó otro momento duro: los médicos tomaron la determinación de operarla a corazón abierto porque tres arterias tapadas amenazaban su vida.
No sólo fue un golpe para mí y mi familia, sino para mi madre, quien es una mujer fuerte, trabajadora, ejemplar y generosa.
No era posible para ella misma estar sin poder moverse".
Fue en ese momento cuando Alberto comprendió que la Nochebuena y el Año Nuevo tienen otro significado.
No sólo es momento de fiestas y diversión, también de reflexión, fe, oración y agradecimiento.
"He podido comprobar el poder de la fe.
Hoy, mi madre está fuera de peligro y recuperándose de maravilla.
¡Como nueva!
", añade Alberto, "Dios es todo y me dio una enorme lección: hay que aferrarte a él y sin duda él nos cuida y ama".
El artista se prepara para recibir nuevamente en casa a su mamá, quien será dada de alta justo a tiempo para estar en casa y recibir en familia la llegada del 2010. "Es el mejor regalo que me ha dado la vida, tener a mi mamá de regreso en casa es algo que no se puede explicar y aunque está convaleciente, toda la familia le vamos a dar gusto: vamos a festejar la llegada del Año Nuevo como a ella le gusta, rodeada de hijos, nietos, nueras y yernos", añadió.
Amistad a toda prueba La amistad que durante años ha unido a Alberto con Lucía Méndez ya es legendaria.
Uno siempre ha estado al lado del otro, no sólo en el momento de éxito, también en las fases difíciles de sus vidas.
"Lucía también ha vivido un momento tremendo.
Mi tía Marta (así le llama a la madre de Lucía) también enfermó, aunque por fortuna va saliendo adelante y eso me pone muy feliz", añade.
Tanto ha mejorado la progenitora de la actriz y cantante, Lucía pudo viajar a Monterrey, invitada por Gloria Trevi a su boda en la Catedral y a la fiesta posterior, realizada en el museo Marco.
"Fue increíble porque pude recibir a mi amiga en mi ciudad.
Para mí fue un halago que me haya invitado como su acompañante a la boda del año", expresa con regocijo.
"Me sentí honrado de llevar del brazo a Lucía mientras la gente le lanzaba vítores y aplausos, y es que se veía espectacular con su vestido rojo, de escote pronunciado y abrigo de mink, muy al estilo de ´La Doña´, María Félix".
Para Alberto esa fue una experiencia inolvidable.
"Nos divertimos mucho, aunque nos retiramos temprano porque Lucía estaba enferma y al día siguiente tenía un compromiso en el casino Crystal Palace, propiedad de mi cuñado donde presentó parte de su nuevo show".
El futuro En los años 90 Alberto logró un gran hit en su carrera musical con "El paso de la tortuga", sin embargo, que aún hoy lo mantiene vigente como cantante.
"Pero yo no quiero vivir del pasado, quiero darle continuidad a mi faceta musical y seguir por esa línea.
La actuación y la conducción me fascinan, pero no hay nada como tener contacto directo con el público, sentir su emoción al instante y eso sólo te lo da la música".
Para el 2010 Alberto tiene muchos planes para retornar a la escena musical.
"Hay planes que cada vez se concretan más.
Definitivamente el Año Nuevo será mi año, de eso no hay duda", expresa.
