Una rareza llamada Sandra Bullock
Si hace un par de meses alguien hubiera dicho que Sandra Bullock le arrebataría un Oscar a la mismísima Meryl Streep, probablemente sólo hubiera recibido una condescendiente carcajada como respuesta.
Ni siquiera cuando ganó el Globo de Oro a la Mejor Actriz Dramática, la crítica se tomó en serio su candidatura al Oscar.
Sin embargo, la Bullock demostró con su irónico "speech" del domingo que quien ríe el último, ríe mejor.
Y ella, de risas, sabe lo suyo.
A pesar de su escaso crédito como intérprete, hay que reconocer a Bullock que, incluso en comedias como "Miss Simpatía" la comedia física es su fuerte.
Es posible que no tenga la agilidad mental para los diálogos de una Carole Lombard o una Judy Hollyday (de hecho, la comparación ya tiene algo de sacrilegio), pero Sandra domina el noble arte de la caída con gracia como pocas.
Es muy difícil acabar de cara contra el suelo tan bien como ella, convertirse en una encantadora aburrida y salir airosa del intento.
Ahora con "The blind side" reveló que también puede desenvolverse convincentemente en el drama.
Un reciclaje que recuerda mucho al de Julia Roberts en "Erin Brockovich".
Es decir, reina de la comedia romántica recibe el reconocimiento unánime gracias a uno de esos papeles espectaculares y basado en un personaje real que tanto gustan a la Academia.
Pero a diferencia de la Roberts, que ya había hecho llorar a medio planeta con "Magnolias de acero", Bullock nunca había tenido éxito en el drama.
Encasillada desde el principio de su carrera en heroína de acción ("Máxima Velocidad", "El demoledor", "La red") o comedias románticas ("Mientras dormías"), sus incursiones en el terreno de los papeles serios ("Tiempo de matar") se habían saldado con resultados más bien pobres.
Pero, a diferencia de muchas de sus compañeras de profesión, a Bullock le sentó bien superar los 40. En la oscarizada "Crash" (2004), interpretaba a una mujer rica que descubría en su asistente mexicana a su única amiga y en "A Sangre Fría: La Verdad Atrás de Capote" (2006) daba vida a Harper Lee, la autora de "Matar a un ruiseñor", en una actuación que para muchos era superior a la de Catherine Keener, esa diva "indie", en el mismo personaje en "Capote".
Eso sí, fue Keener quien se llevó la nominación al Oscar.
El problema es que lo suyo es dar una de cal y otra de arena.
Entre medias de estos papeles, Bullock también perpetró la segunda parte de "Miss Simpatía", un pastiche melodramático con Keanu Reeves "La casa del lago" o la infumable cinta de terror "Premoniciones".
Así pues, 2010 será recordado como el año en el Sandra Bullock ganó el Oscar y el Razzie por "All about Steve", Así es ella, capaz de lo peor y, según la Academia de Hollywood, de lo mejor.
¿Heroína o villana?
